viernes, 14 de mayo de 2010

LA PLAYA

LA PLAYA

La pequeña lámpara de gas iluminaba el rostro precioso de Clara, era un pequeño punto de luz en la inmensa playa y el cielo estaba totalmente cubierto de estrellas. Solíamos ir a la playa muchas noches en Agosto, siempre estábamos solos y Clara junto a su inseparable lámpara de gas aprovechaba esas noches para estudiar sus tediosos apuntes para las Oposiciones, no sin antes haber liado un cigarro de María, era la única persona que yo conocía con la capacidad de concentrarse en dichas circunstancias. Clara era una chica canijilla como la solía llamar yo, con el pelo muy negro y cortito, sin llegar a ser muy morena tenía un ligero tono oscuro en la piel y una de las miradas más sugerentes que yo me había encontrado nunca. Cada vez que sonreía me robaba un beso, quisiese yo o no.
Yo estaba metido en el agua hasta la cintura, para mi es muy atrayente bañarme por la noche en la playa, sobre todo en noches como hoy que no hay apenas luna y está tan oscuro. Observaba a Clara mientras con las yemas de los dedos acariciaba el agua que permanecía quieta como un plato solo perturbada por mis suaves movimientos. Parecía tan absorta en esos aburridos apuntes… bueno la María también ayudaba.
Sentí ganas de sumergirme y sin pensarlo más me dejé caer hacia atrás notando como el agua fría se iba apoderando de todo mi cuerpo. Lo que sucedió a continuación intentaré explicarlo con las palabras más adecuadas:
Cuando estaba sumergido por completo sentí un calor inmenso y que seguía cayendo hacia atrás como en el abismo, vi como la superficie se alejaba más y más hasta que se me nubló la vista, a partir de aquí viví sensaciones de la infancia, cosas tristes y otras muy alegres, dolor y placer… e intenté gritar sintiendo la misma frustración que cuando uno lo intenta en sueños… sentí perder el conocimiento y en ese mismo momento reaccioné y me incorpore tocando con los pies y las manos la arena del suelo. Me puse en pie inmediatamente con el corazón a mil. Volvía a estar de pié con el agua a la cintura, me sequé la cara apresuradamente con las manos y cuando abrí los ojos todo estaba igual que antes…bueno…todo no, ¡Clara no estaba! Miré hacia un lado y otro pero nada la playa estaba vacía. ¿Qué pasa? Mi cuerpo temblaba. Entonces arriba de la playa en el camino se encendieron las luces de un coche.
-Clara! –exclame mientras me temblaba el labio inferior y seguidamente grité:
-Clara!!! -intente echarme a correr fuera del agua y me caí. Ya estaba otra vez bajo el agua viviendo ese despropósito de situaciones tan oníricas. Igual que la vez anterior, después de un rato logré incorporarme y abrí los ojos inmediatamente pensando en salir corriendo tras el coche, casi lloraba, pensaba si el coche ya se habría ido, entonces cuando miré la playa, ¡sorpresa! Allí estaba Clara, iluminada por la luz de su lámpara, en su pequeño mundo de apuntes como si nada hubiese pasado. Yo no sabía que hacer, pensaba en salir del agua pero no me atrevía a moverme, hasta que el miedo me invadió y salí a la carrera chapoteando como si el agua estuviese llena de tiburones hambrientos.
Clara levantó la cabeza por primera vez de aquellos apuntes y me miraba un poco asustada mientras corría hacia ella. Me dejé caer de rodillas a su lado jadeando y temblando.
-¿Queeee paassaa? –dijo Clara alargando las palabras como solía hacer cuando se burlaba.
-¿Nos vamos? –pregunté a la vez que me vestía sin secarme y recogía todo apresuradamente.
-Pero… ¿por qué?... tio me asustas ¿Qué has visto?
-No he visto nada, vámonos ya por favor – dije mientras guardaba sus apuntes mojándolos con mis manos aún húmedas.
-Joder tio que puntos te dan y eso que no fumas -dijo Clara entre dientes mientras se levantaba y me seguía –por lo menos espérame.
El coche estaba aparcado arriba de la playa en el mismo sitio dónde había visto las luces de aquel coche. Nos metimos dentro y arranque el coche, Clara comenzó a ordenar un poco sus apuntes, protestando un poco, mientras yo encendía las luces, al iluminar la playa un escalofrío me recorrió la espalda. En el agua había una persona con el agua por la cintura. Clara seguía absorta es su orden de papeles. Entonces aquel hombre que me resultaba extrañamente familiar pero no distinguía bien, gritó algo que me pareció ser:
-Clara!!! –entonces Clara levantó la cabeza y dijo:
-¿Has oído algo?
-No –Contesté secamente mientras veía a aquel conocido sumergirse de un resbalón al intentar salir del agua.
Permanecí allí un minuto hasta que Clara inquirió:
-Bueno… tanta prisa… ¿Nos vamos o qué?
Puse la marcha atrás y salí del camino lentamente hasta incorporarme en la carretera mientras trataba de asimilar todo lo que había pasado.
Íbamos camino de casa, la carretera estaba casi vacía, empezaba a amanecer y Clara dormía en su asiento como una marmotilla . Yo no dejaba de darle vueltas… era yo… creo que si… pero no había sido un sueño… por un momento tuve miedo de perder a Clara… me alegraba mucho de tenerla a mi lado mientras el sol salía.

3 comentarios:

  1. !!! Que relato más bueno ¡¡¡ esta claro que vivimos en Maya, y cuando Maya quiere nos deja ver y sentir que todo es ilusión.

    Espero nos deleites con muchos más relatos como este y por supuesto fotografías.

    Aquí tienes tres admiradores o cuatro ¿trisco cuenta?

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Te dejo link de mi blog.
    http://estrellas-en-mi-jardin.lacoctelera.net/

    ResponderEliminar